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Violencia digital en trabajo sexualAntes de que comience la pandemia de Covid-19, el número de trabajadoras sexuales registradas en el país superaba las 50.000. En Cochabamba existían cerca de 10.000, según los Centros de Vigilancia, Información y Referencia (Cdvir). Actualmente, esta cifra se duplicó por el incremento del trabajo sexual que se realiza de manera clandestina o esporádica.

Debido a la pandemia, muchas personas (hombres y mujeres) perdieron sus fuentes de ingresos económicos, lo que las impulsó a iniciarse en el trabajo sexual y promocionar sus servicios mediante las redes sociales (Facebook, WhatsApp, Instagram, etc.), sin tener una orientación adecuada sobre los riesgos a los que se exponen.

La necesidad de realizar una encuesta sobre el tema surgió de los testimonios de trabajadoras/es sexuales que nos informaron sobre la violencia sexual digital que sufren. Refieren que para algunas personas las agresiones fueron devastadoras, mellando su dignidad e integridad biopsicosocial, provocando depresión e incluso suicidio.

Para establecer la magnitud del problema el Instituto para el Desarrollo Humano (IpDH) realizó una encuesta flash virtual anónima, durante dos semanas, a la que respondieron 59 trabajadoras sexuales de diferentes ciudades del país, previamente se validó el cuestionario con líderes de asociaciones de trabajadoras sexuales.

La mayoría de quienes respondieron (88%) se identifica con el género femenino, son menores de 40 años y viven en la ciudad de Cochabamba. El 66% utiliza las redes sociales para concretar citas con sus clientes, a través de WhatsApp, Facebook y plataformas que se utilizan para trabajo sexual, las más frecuentes son: Skokka, Tinder y Grindr.

El 56% refiere que alguien utilizó sin su consentimiento sus fotos para crear perfiles falsos en las redes sociales y a un porcentaje similar (59%) les tomaron fotos sin su consultar su acuerdo mientras realizaban trabajo sexual. El 71% expresó que alguna vez alguien reveló su identidad y el trabajo sexual que realiza sin su autorización.

El 42% recibió amenazas o chantajes con amenazas de publicar fotos o videos sexuales íntimos (sextorsión); la mitad de estas personas refieren que publicaron sus fotos o videos sexuales sin su consentimiento. Sus reacciones fueron rabia, miedo y vergüenza. Sólo el 12% denunció el hecho y el 3% pagó dinero a su extorsionador. Además, la mayoría no conoce ninguna institución a la cual acudir para solicitar orientación y apoyo en esos casos.

Sus testimonios denuncian esta forma de violencia: “Es un abuso que nos saquen fotos para dañarnos, todos tenemos familia, nos amenazan con eso”. “Necesitamos que nos ayuden a parar a los que nos insultan y nos amenazan en las redes sociales”. “En los locales primero es el cliente, no se cuida nuestra seguridad, ni la privacidad de las trabajadoras sexuales”. “Necesito información de cómo cuidar mi privacidad, como defender mi identidad real en las redes sociales”. “Otros clientes, por el hecho que uno no le acepta tener sexo sin condón, te amenazan con publicar fotos".

Esta población sufre de violencia por parte de proxenetas y clientes. Tienen una alta vulnerabilidad por el estigma social asociado al trabajo sexual. Muchas personas suelen vivir con temor de ser descubiertas o identificadas por familiares o amigos. La mayoría tienen una doble vida, la privada y la laboral.

En este caso, las redes sociales lamentablemente son utilizadas como una vía más de violencia, acoso, insultos (cyberbullying, o acoso virtual), chantaje y extorsión con contenido sexual (sextorsión). Las consecuencias de la violencia sexual digital en las trabajadoras sexuales tienen efectos psicológicos que se manifiestan en trastornos del sueño, ansiedad, depresión, suicidio, mayor consumo de alcohol y otras drogas. Para el 88% de las personas encuestadas la violencia que sufren resulta de un hecho delictivo.

Por el gran vacío jurídico, las trabajadoras sexuales continúan viviendo con el temor de que su imagen sea destruida ante su familia, amigos, vecinos, etc., por clientes y delincuentes. Se necesitan leyes que las protejan de la violencia sexual digital y requieren de servicios de apoyo confidenciales, espacios de escucha y contención emocional donde se aplique un abordaje adecuado de los efectos psicológicos de la violencia sexual en las redes sociales.

Solicitan capacitación acerca de las normas de seguridad en las redes sociales con el objetivo de proteger su información personal y laboral. El 63% de las encuestadas no conocen las normas de seguridad digital.

El trabajo sexual es legal en Bolivia, sin embargo, las leyes no protegen totalmente a las personas que lo ejercen. Las trabajadoras sexuales, son personas con sentimientos, sueños, familias y tienen derecho a su privacidad y su actividad laboral

Nayra Rojas Escalier

La autora es psicóloga del Instituto para el Desarrollo Humano

Publicado en Los Tiempos, 14/12/2021: https://www.lostiempos.com/actualidad/opinion/20211214/columna/violencia-digital-trabajo-sexual